El parque Ureshii es un lugar bastante agradable para que las
familias pasen tardes ociosas de domingo. Los niños rien y juegan juegos que
implican correr bastante. Algunos adultos también corrían pero disfrutándolo
considerablemente menos. Las parejas comparten momentos íntimos (aunque no
tan íntimos), además de la interminable lucha sin cuartel entre picnickers y
hormigas, el lugar irradia una sensación de la paz. Es decir, irradiaba
antes de esa enorme bestia reptil que decidió mostrarse.

       Era, en una definición genérica, un Youma, mismo se había convertido
en el término popular para definir cualquier cosa de una especie no
identificada, y con aspecto como de arrancarte la cabeza en una mordida. De
acuerdo a su naturaleza, gruñó y gruñó e hizo como si estuviera a instantes
de dar muerte sangrienta a todos los presentes. Mucha gente se manifestó
molesta ante la intrusión repentina de la bestia infernal pero nadie en
particular se aterró o parecía asustada.

       El Youma se detuvo brevemente e intentó interpretar el significado de
esta no-reacción. Desafortunadamente, como su capacidad intelectual era algo
limitada, se limitó de nuevo a lo suyo del gruñido nuevamente. Después de
minutos de un poco de esto, una adolescente BIEN dotada en lo que parecía
una combinación de un vestido de princesa de cuento de hadas y una minifalda
DEMASIADO corta saltó de la nada y miró extrañada la abominación reptílica.

       Detente criatura asquerosa!" Ella declaró, señalando acusadoramente
al nuevamente confundido Youma,"Soy yo, la protectora de los inocentes,
Princess Love! "

       Muchas de las "víctimas" reunidas retomaron sus actividades. Esto se
había convertido en una escena familiar. Princess Love gesticuló
furiosamente; sus brazos haciendo rápidamente poses patentadas con exactitud
y precisión."

       Haz cometido herejía contra el amor con tus molestias! No temas sin
embargo, pues que cambiaré tus modos malignos! ¡con el poder de la canción!"

       Un micrófono se materializó en manos de Princess Love y ella comenzó
su serenada.

       ***"El odio es tan, taaaan malo! En su lugar debemos amaaaar! Pues
con amor en el corazón, podremos vivir en paz! Abre tu cooo-razón en la luz
deliciosa que GURK!..."

       El publico apático comenzó repentinamente a prestar atención. Parecía
que Princess Love había actualizado la "canción curativa feliz"; nunca había
implicado la palabra "gurk" antes... Y ¿era todo esa materia roja que venía
de su frente una cierta clase de nuevo ataque?

       Princess Love no continuó con su "canción curativa feliz" De igual
forma, no utilizó su varita del corazón de burbuja o arremetió a la
monstruosidad con una ráfaga de patadas y golpes. En su lugar, ella parecía
pensar que la táctica más sabia sería caer a la tierra con un crujido
repugnante. La sangre vertió lentamente fuera del agujero abierto en su
frente y se acumuló en un charco grande, de que pronto abarcó todo su
cuerpo. El Youma, dándose cuenta que Princess Love ya no era más una
amenaza, dio vuelta a su atención a la sorprendida muchedumbre. Pronto, el
antes sereno parque fue transformado en un enloquecedor borrón de gente
histérica. El porcentaje de quienes no gritaron era bajo, considerando que
estaban siendo destazados por el extasiado Youma. Lo cuál era bueno, porque
significó que nadie me notaba.

       Soplé el humo de mi arma y la regresé al bolsillo de mi gabardina.

       "¿Qué te dije? " Dije a mi socio, Itami. "Cosa facil, ahora vamos por
una hamburguesa."


Improfanfic presenta...


MAGICAL GIRL HUNTER


Un Improfanfic creado e iniciado por Aaron Shattuck.


Episodio 1: Es Un Trabajo Sucio, Pero...


Escrito por Aaron Shattuck
Corregido por Chippy el Gnomo Travesti
Traducido por ROMeo
Corrección de estilo en la traducción por Montalve


       El negocio había estado remontando recientemente. Solíamos tener
largos espacios entre trabajos  _reales_ que, desafortunadamente, tenían que
llenarse "trabajando" en las clases de establecimientos donde conseguimos
las hamburguesas. Ahora teníamos una lista de espera, y quiero pensar que se
debe a que nos hemos hecho de una extensa reputación, pero yo sabía la
verdadera razón; ellas se estaban multiplicando como cucarachas. No
obstante, era bueno para el negocio. Digo, después de todo, ahora podemos
costear la clase de alimento que solíamos tener que servir.

       Tenía mucho tiempo para meditar esta clase de cosas mientras conducía
al trabajo, principalmente debido a que Itami realmente no es el tipo
hablador. No, él es más del tipo de persona que podría ser todo un modelo a
seguir para adolescentes suicidas. Él prefiere el mirar fijamente el vacío a
la charla común, cosa que no puedo decir me importe, pero hace de los paseos
nocturnos algo aburrido. Pensé brevemente en decirle algo en la luz roja,
pero cuando lo miraba, me sentía obligado a checarme en el espejo. Verán,
Itami es algo desaliñado. Cabello negro desarreglado cubriendo su cara,
sombra de barba de las cinco de la tarde, etc. A veces me siento "grungy"
solo de verlo, y éste era una de esas épocas. Estaría probablemente en lo
correcto si me llaman obsesivo-compulsivo, sin embargo, mi cara estaba
limpia y no había un cabello castaño en mi cabeza fuera de lugar, así que
todo estaba bien. Le di a mi reflejo mi sonrisa ganadora y regresé mi
atención al volante.

       Levanté mi vista al edificio donde estaba nuestra oficina y cheque mi
reloj.

       "Hmmm... parece que aun tenemos una hora por matar" musité.

       "...en efecto" contestó Itami, de la misma manera que uno podría
decir "mi madre falleció"

       "Dardos o Black Jack?"

       "Dardos... haces trampa en el Black Jack"

       Tengo que decir que Itami es un maldito fregón en los dardos. Supongo
que simplemente es talentoso con cualquier cosa que implique arrojar objetos
filosos. No se... personalmente, apesto en ese campo, así que me sentí
bastante aliviado cuando tocaron la puerta.

       Las ocho en punto. Parecía que nuestro cliente era alguien MUY
impaciente. Metí rápidamente el tablero de dardos debajo de una de las
muchas pilas ingobernables de papeles que cubrían los dos escritorios en
nuestra oficina (debemos mantener las apariencias, ustedes saben) y fui a
abrir la puerta.

       Lo que vi no era una buena señal. Individuo cubierto de pies a
cabeza. Lo que no podía ocultar con su largo abrigo negro, lo escondía con
gafas de sol, un derby, una bufanda, guantes y  sandalias. El conjunto en
general gritaba "¡mírenme! Estoy intentando ser discreto!" Digo, no es un
requisito que nuestra clientela posea una módica cantidad de inteligencia,
pero seguro ayuda!.

       No obstante, un cliente era un cliente. "Mashihaisha Ultra-san,
presumo?" Lo saludé, sonriendo.

       "Shh! No tan alto" él susurró en voz ALTA, acentuando su petición
poniendo su dedo hasta donde asumo sus labios debían estar.

       Luché contra el impulso de rodar mis ojos y lo llevé adentro. Una vez
allí, lo primero que notó fue la primera cosa que todos los que viene a la
oficina notan: el fuku de marinero fijado a la pared. Nunca perteneció a
alguien, figúrense. De hecho lo compré de un almacén de surtido escolar.
Inicialmente, lo puse allí como broma, pero parecía tener absolutamente un
efecto en nuestra clientela. De todos modos, una vez superado eso, se sacó
el atuendo, y vi que muy probablemente estaba justificado. Me refiero, tan
visible como era el pequeño disfraz, no era por mucho tan visible como un
individuo enorme azul, con cuatro brazos, tres ojos, y ninguna nariz visible
de que hablar.

       Itami salió renuente de su asiento y se lo ofreció a Mashihaisha
ultra. Tenemos solamente dos sillas, verán, y era su turno. Di vuelta a mi
asiento y me senté con los brazos frente al respaldo.

       "Bien, creo que lo primero son las presentaciones", le dije con una
sonrisa. "Mi nombre es Yoi, y éste es mi socio, Itami".


       Itami se las ingenió para producir un saludo agitando la mano.
Seguro, él no se molestó en levantar la cabeza o siquiera dirigir su mirada
aunque fuese cerca de Mashihaisha Ultra-san, pero era absolutamente una
mejora de la rutina habitual.

       "Fue sabio de su parte venir con nosotros respecto a su... problema
particular", continué. "Somos especialistas en el campo, usted sabe".

       Mashihaisha ultra solo asintió con la cabeza, sus ojos escudriñando
el cuarto como mosquitos cocainómanos.

       "Mashihaisha Ultra-san, le aseguro que estamos completamente seguros
aquí". Me considero bastante bueno calmando gente. Como Quaaludes sin los
efectos secundarios.

       "Yo... lo siento mucho" balbuceó el cliente. "Es solo que... He
estado en mi limite desde que... "

       "Entiendo por lo que esta pasando" fueron mis palabras, hice mi mejor
esfuerzo para exudar compasión por cada poro. "Debe ser terrible para usted"

       "Digo, no es como si la mía fuese la UNICA organización de este tipo!
Porqué ella no se va a molestar a alguien mas para variar!?. El pobre
individuo estaba al borde de las lágrimas.

       "Tienden a 'engancharse' en grupos específicos y acosarlos
incesantemente" expliqué, haciendo mi mejor personificación siquiátrica.
"Nuestros estudios han mostrado que su 'complejo de obsesión' surge en
etapas tempranas, generalmente con respecto al primer negocio ordenado con
el que se topan... y entonces, continúan sus actividades terroristas hacia
ese grupo hasta que son detenidas de alguna forma o lo destruyen".

       Mashihaisha ultra pasó saliva; pequeñas gotas de sudor comenzaron a
resbalar de su frente. Ahora estaba realmente preocupado.

       "En verdád, es un crimen obvio; lo qué estos parásitos han hecho a
empresarios, tales como usted. Por supuesto, la policía no desea tener nada
que ver con el problema, y el público no lo está ejerciendo presión sobre
ellos ciertamente. Me temo que su imagen ha llegado a ser absolutamente
positiva. Entonces, vera que se está ayudando no solamente a usted
enlistando nuestra ayuda, sino que también está proporcionando un servicio
público valioso..."

       ¡Oh! el viejo raciocinio. Miren, a pesar de laaa...digamos menos que
moral naturaleza de las organizaciones (ok, pandillas) que Mashihaisha ultra
dirige, la idea de emplear a alguien...bien... para volarle la cabeza a
niñas pequeñas no les suele sentar totalmente bien. Digo, podrían intentar
constantemente ir tras del problema ellos mismos, pero el simple hecho de
que estaban garantizadas SIEMPRE a fallar significaba que nunca realmente
consideraban lo que exigiría eso realmente. Sin embargo cuando nos emplearon
tuvieron que hacerlo. Nuestra taza de éxito es de noventa y nueve por
ciento.

       "Si... si usted lo dice" él concedió, calmándose visiblemente.

       "Entonces, a quien debemos matar?" Itami pregunto. Se los juro, ese
tipo no tiene ninguna noción de relaciones humanas (bueno, casi humanas).

       "Itami-kun" le regañé, "Sabes que no utilizamos esa palabra aquí. Es
'remover del servicio activo' recuerdas?"

       Itami me dio una mirada de disgusto discreto, pero no agitó la
situación más lejos, afortunadamente.

       "Ella... su nombre es" Los ojos de Mashihaisha ultra comenzaron a
revisar todos lados nuevamente y bajó su voz a un susurro del caballo,
"Capitán Kawaii".

       Comenzó a vagar a través de sus bolsillos de los pantalones y produjo
una foto maltratada.

       "Esta es su foto. Por favor! Les pagaré cualquier cosa! La mitad de
mi personal ya renunció!"

       "No tema, Mashihaisha Ultra-san", le asegure en la forma más
agradable posible, arrebatando la foto de su mano. "Considere su problema
resuelto".

       Maldición, pensé, examinando la foto. Ella era una de las mas
jóvenes.

       ¿Qué demonios motiva a estas organizaciones en todo caso a reclutar
niños? Digo, básicamente los entrenan para terroristas! Es acaso un placer
perverso ese de enviar niñas que deberían más bien estar en pre-escolar,
a situaciones de combate urbano? "Oh! Somos impotentes contra el enemigo
Kyomi-chan! Solamente una cinco-añera como tu puede derrotarlos! Ahora ve,
haz niñerías y tácticas de guerrilla, mientras que nosotros aquí nos
sacrificaremos disfrutando té y pastelillos!" Era repugnante! Bueeeno...
por lo menos no era un equipo. Realmente ODIO tener que tratar con equipos.

       Como sea, optamos por ver si podríamos engañar al pez a salir a
flote. Pedimos a Mashihaisha Ultra-san que difundiera rumores de su
"organización" abriendo un nuevo frente en un taller de reparación de
calzado. "Shoe Church, we will save your soles" <Iglesia del zapato.
Salvaremos sus suelas> ( ¬¬U si las cosas se ponen feas ese lugar
DEFINITIVAMENTE merece el daño que sufra). Así pues, sea la fortuna que sea,
si esperamos cerca suficiente tiempo, seguramente encontraremos a alguien
con la descripción de Capitán Kawaii husmeando el lugar. Desafortunadamente,
esto requiere sentarse por LAARGOS períodos del tiempo en el auto...con
Itami.

       Para divertirme, comencé a imaginar perversas conversaciones entre la
gente que veía en la calle. Eso ayuda un poco.

       Al cabo de dos horas, Itami comenzó a gritar sujetando su cabeza.
Tengo que decir que estaba totalmente sorprendido. A pesar de todas las
evidencias, nunca creí _realmente_ que estuviera loco.

       "Errr... Itami-kun... ¿Estás bien hombre?" Pregunté gentilmente.

       "¡Es esa canción!" gruñó. "Está atascada en mi cabeza desde nuestro
último trabajo!"

       "Huh?"

       "¡Esa ESTUPIDA canción que la princesa como-se-llame cantaba!"

       "¿Qué? Esa cosa? Pero,  si ella apenas consiguió cantar un par de
segundos de ella!"

       "Sí, pero tuvimos que escucharla completa al hacer la investigación,
recuerdas?" Itami explicó, el tono severo comenzando a volver a su voz.
"Debe haber activado un flashback".

       "Bueno, en todo caso, tu sabes" razoné, intentando suprimir una
sonrisa y haciendo un pobre trabajo de eso "ayuda a veces sacarlo".

       "¿Qué?"

       "Tu sabes...cantar algunas estrofas". Seguro, estaba en peligro de
que se me pegara, pero _NO_ iba a perder una oportunidad de ver al al dios
de la melancolía cantando la "canción curativa feliz".

       "Debes estar bromeando".

       "¡Vamos! Al menos la parte de la 'luz deliciosa'; ¡Es mi favorita!".

       Itami me dio su mirada patentada de la repugnancia y regresó a su
sufrimiento en silencio. Lo sabía, sería demasiado bueno ser cierto.

       Una hora después de eso, me paré para ir al baño. En el camino me
topé con una niña que pensé podría haber sido nuestro blanco, pero ella no
se estuvo en el lugar por mucho. Solo pasó corriendo, se resbaló, se levantó
y se fue. Normalmente no son tan sutiles, de modo que pensé que era dudoso
que ella fuese nuestra marca.

       Dos horas después, de regreso en el coche, Itami comenzó a hablar
nuevamente. "Mi madre murió hoy" Lo dijo de la misma manera que bien podrías
decir "...sí claro"

       "Ahh... eso es terrible", contesté, sintiéndome (probablemente
justificablemente) torpe. "¿Estaba enferma?"

       "No se... Dicen que quedó atrapada en el compresor de basura por
algunas horas..."

       "Errr...", No estaba absolutamente seguro cómo responder a eso, así
que solo pude mirarlo de forma extraña.

       "Solo trataba de hacer conversación..." Itami se encogió de hombros.
Por fortuna dejó ir el tópico.

       Dos horas después puedo decirles que yo ya estaba listo para
renunciar y convertirme en contador, tal como mis padres siempre desearon.
Habría podido ser una decisión sabia, pero la mocosa decidió escoger ese
mismo momento para mostrarse. Lo siento papá. Ok, éstos eran los indicadores
que el muppet pelirrojo en cuestión era, de hecho, nuestro blanco:

1. Se mantenía paseándose de aquí para allá frente de la "Iglesia del
zapato", asomándose por las ventanas. ¿Que tan interesada puede estar
una NIÑA en una reparadora de calzado???
2. Ella era DEMASIADO linda. Ningún niño normal es así de lindo
3. Un conejo la acompañaba...un conejo Rosado.

       "Creo que tenemos a nuestra niña" sugerí a Itami, quien asentó
lentamente.

       Era hora de confirmar nuestras sospechas. Tal y como lo planeamos,
arranqué el coche y le di vuelta a la esquina, parando en un callejón. Salí
del auto y recorrí el callejón, mismo que conducía a la puerta de servicio
del taller de reparación de calzado. Entré por ahí, salude al confundido
empleado, y salí por la puerta de enfrente.

       "Hey, niisan, " la pequeña muchacha me detuvo al momento que estaba
por alejarme.

       Bingo!

       "¿Hm?" Pregunté, sonriendo benignamente. "¿Puedo ayudarte pequeña?".

       "¿Usted no habrá visto nada extraño pasar ahí dentro?" ella preguntó,
señalando al edificio mismo que acababa de abandonar.

       "Huh? Bien, fui aquí a que repararan mis zapatos, pero no fueron muy
serviciales. Parecían demasiado ocupados entonando y hablando horrores más
allá del tiempo y del espacio como para molestarse con mi petición, de modo
que me fui. Supongo que es extraño ahora que lo considero" terminé,
contemplando esta revelación con una mano en mi barbilla.

       La pequeña diablilla acometió, justo a tiempo. Presumiblemente para
transformarse en una "justiciera contra mal". Ése era uno de los gajes del
oficio; era política de la compañía que debemos dejarlas transformarse
primero. No podía correr el riesgo de matar a la pequeñuela incorrecta
después de todo. Además, las autoridades tienden a "mirar del otro lado"
cuando una de ellas es vapuleada. Después de todo, son representantes de
poderes _foráneos_ que se consideran _por encima_ de la ley japonesa.
Tampoco es como si pudiéramos darnos el lujo de no ser discretos.

       Le señalé a Itami con mi walkie-talkie (hey, estaban baratos!) Íbamos
a tener que movernos  muy rápido. El plan era bastante simple. Primero,
según lo previamente planeado, uno de los hombres de Mashihaisha ultra
vendría a asustar a repara-zapatos-san (tuvo que convencérsele de que él no
tendría que tratar con Capitán Kawaii de ninguna manera). Itami tomó
posición detrás del contador mientras yo me oculté detrás de un estante de
zapatos adyacente a la puerta. Después de eso, era solo cuestión de esperar.
Ok, está MUY lejos de ser una muestra napoleónica de genio militar, pero
_funciona_.

       No tuvimos que esperar mucho antes de que Capitán Kawaii hiciera su
entrada en un remolino de la luz de arco iris.

       Técnicamente, ella lucía tal y como la pequeña de hace rato, sin
embargo, de no haber sabido de antemano que era ella, mi cerebro no habría
podido establecer la conexión. No estoy seguro cómo hacen eso. Ella vestía
un fuku estándar que, gracias a Dios, llegaba hasta la rodilla y su unica
arma aparente era una varita mágica ordinaria.

       "Mashyites, salgan a jugar!!" ella sonrió.

       Raro, ningún discurso... Debe ser mi día de suerte, pensé, apuntando
mi arma cuidadosamente. Repentinamente, sentí un dolor agudo en mi mano que
me hizo tirar el arma. Solté un grito breve y miré hacia abajo para ver los
dientes del miserable conejo rosado afianzados firmemente en mi mano.
Naturalmente, esto no escapó de la atención de Capitán Kawaii. Hubiese sido
hombre muerto en ese instante de no tener el respaldo de Itami.
Desafortunadamente, Capitán K esquivó la bala y disparo una descarga de arco
iris. La luz golpeó su mano derecha haciéndolo soltar su arma. Juro que olí
carne quemada justo después.

       Genial! Simplemente genial.

       Arrojando lejos de mi al conejo, me escabullí detrás del estante,
acometí hacia Capitán Kawaii, y la golpeé tan duro como pude justo detrás de
la nuca. Ella voló hasta estrellarse en la pared de enfrente cayendo al
suelo.

       Ok, tenía ventaja sobre la situación! Solo tenia que sacar mi
cuchillo y...

       Capitán Kawaii se levantó, mirándome directo a los ojos, sonrió y
lamió una gota de sangre que escurrió de su frente.

       Ooooooh.........................SHIT!!

       Ella era una las peligrosas. Ningún sentido torcido de justicia aquí.
Nada de ideales feliz-feliz-alegre-alegre de amor y compasión. Esta perrita
vive para la parte donde hay que lastimar gente y destrozar cosas. No me
extraña que Mashihaisha ultra estuviera tan quisquilloso...

       Asenté con la cabeza a Itami y corrimos como el DEMONIO fuera de ahí.
La situación se había volteado. Ella estaba armada y  nosotros no (bueno,
aun tenía mi cuchillo y una caja de fósforos pero...). Solo espero que con
sus pequeñas piernas no nos de alcance.

       Maldición, demasiado para nuestra taza de éxito de noventa y nueve
por ciento.

       Mire hacia Itami... y JURO que ese tipo me asusta a veces... no
parecía inmutarse de que su mano derecha se había convertido en lo que
parecía una carne asada con DEMASIADO tiempo en el crisol. Es una pena que
nunca nos molestamos en un seguro médico...

       Esperen! Parecía que después de todo no tendríamos que preocuparnos
la cuenta de hospital... porque Capitán Kawaii definitivamente no estaba
alcanzando. La niña era _rápida_... Ok, una vuelta a la izquierda en esta
esquina y... Itami idiota! El muy imbecil _tuvo_ que dar vuelta a la
derecha, verdád? Bien, con algo de suerte quizás ella lo seguiría en vez de
a mí.

       Parece que había entrado en un área residencial... Vecindario
bastante elegante y bastantes hogares costosos estilo occidental... lo que
significa, puertas sólidas.

       Toqué el primer timbre con el que me atravesé. Una señora bien
vestida abrió y me miró confundida. "Avon llama" expliqué, y la golpeé
directamente en la cara.

       Ella cayó inconsciente. En verdad, no es que me guste lastimar gente,
pero no tenía exactamente tiempo para explicarle mi situación.

       Ok, pensé, mientras bloqueaba la puerta. Hora de ponerse la gorra de
pensar, Koi. En cualquier momento una delincuente juvenil con una varita de
la muerte va a venir de visita. Solo debo pensar en un plan de la acción y
todo estará bien. Eso es, solo mantente centrado y... ¿Por qué la puerta de
mascotas está dando vueltas?.

       Rogué a cualesquiera dioses que existiesen hicieran que fuera un
gato, antes de agachar mi mirada y ver un conejo rosado mirarme fijamente
con pequeños ojos como cuentas de vidrio.

       ¡La gota que derramó el vaso! Me declaro ateo a partir de este
instante!.

       "¡Aquí, Capitán Kawaii!" el conejito chilló en una voz que sólo
podría haberse desarrollado con el propósito de estallar vidrio. "¡Está por
aquí!".

       Bueeeeeno, bien puedo sacar todo el provecho que pueda de mi muerte
inminente supongo. Recogí al pequeño conejito rosa y estrellé repetidamente
su pequeño cuerpecito contra la pared, mismo que hizo pequeños y
satisfactorios crujidos, un par de pequeños espasmos, y quedó inerte. Su
sangre y sesos tiñendo de rojo el previamente blanco tirol.

       Amigos, ESO se sintió BIEN, pensé, justo antes de que la puerta
volara desde sus bisagras.

       No necesito mirar.  _SABÍA_ lo que estaba detrás de mí. Todo lo que
necesito es salir COMO ALMA QUE LLEVA EL DIABLO.

       Atravesé la cocina que, gracias a Dios, llevaba a la puerta trasera.
No calmó mis nervios en absoluto oír el pit-pat de pies pequeños
siguiéndome, Ser usado como diana tampoco ayudó. Al menos Capitán Kawaii no
tenía una gran puntería. Eso o ella estaba jugando conmigo. Rayos de arco
iris pasaban rozando, a pulgadas apenas de hacer daño serio. Mientras corría
por mi vida, empecé a murmurar "el odio es tan, tan maaalo, en su lugar
debemos amar".

       Argh! pensé. ¡Ahora también está atascada en mi cabeza!

       Los rayos comenzaron a hacerse más esporádicos. Parece que esa dosis
de adrenalina estaba dándome algo de ventaja. Yo me escurrí en un callejón y
empecé a adentrarme en el laberinto creado por una pobre planificación
urbana. No tomó mucho tiempo antes de que se acabaran los callejones y
estuviera de vuelta en espacio abierto, eso no era bueno. Tenía que
encontrar un lugar considerablemente menos visible como digamos...aquel
almacén de allí.

       La cerradura ya había sido forzada, lo que era algo sospechoso, pero
no tenía muchas opciones. Desde mi punto de vista, la posibilidad de
encontrarme con un vagabundo demente era por mucho un mejor prospecto que
ser un blanco obvio para una pequeña demente y su varita bazooka.

       Me arrastré cuidadosamente detrás de una pila de cajas de madera y
estuve a escazas tres pulgadas de que me sumieran la cabeza hacia las
entrañas a golpes con un la palanca. "Oh," se encogió de hombros Itami,
todavía sosteniendo la palanca demasiado cerca de la cabeza para mi gusto
"eres tu".

       "¡Sí, soy yo!" le grité, mi calma usual habiéndose marchitado un
poco. "¡Exactamente a donde diablos te habías ido!?"

       Itami decidió que estaba fuera de lugar el señalarme que ya sabía
_exactamente_ a dónde se había ido, y decidió solo mirarme fijamente.

       De acuerdo, pensé. Quizá Capitán Kawaii no es capaz de seguir mi
rastro hasta aquí como un sabueso y matarnos a ambos justo donde estamos
parados... y quizá el Primer ministro hará la fiesta de Navidad en mi honor
ya de paso. ¡Necesito un plan, y rápido!

       Empecé nerviosamente a pasearme cabizbajo, de modo que no fue extraño
toparme con una de esas cajas.

       Sobando mi golpeada cara, sucedió que noté el aviso que estaba
escrito en esa caja en particular. "Advertencia: Inflamable. Queroseno.
Abrase de este lado".

       Pido una ronda de aplausos por las coincidencias dramáticas
caballeros.

       "Con calurosos abrazos, sentiremos vibrar. Y entonces al fin
tendremos... Feliz, un feliz final!" cantaba al tiempo que acuchillaba el
último barril. Recogiéndolo, lo volteé de cabeza, mientras que el líquido
inflamable dentro rociaba el suelo dejando un sendero. Satisfecho con lo
hecho hasta el momento, regresé a la puerta delantera y puse el barril junto
a los otros.

       "¿Itami, abriste esa ventana?" pregunté, limpiando el queroseno de
mis manos con mi pañuelo de bolsillo.

       "Sí", él murmuró. "¿Qué hacemos si ella decide empezar a dispararnos
desde afuera?"

       "¡Que pregunta! ¡Morir desde luego!" contesté con una sonrisa.

       Esto no parecía perturbarlo como yo pensé.

       Me dirigí hacia Itami, mientras continuaba con la" Canción Curativa
Feliz" bajo mi aliento. Estando de frente a la ventana abierta, yo saqué la
caja de fósforos.

       "¡Nosotros debemos amaaaaaaar! Nosotros Debemos amaaaaaaaar!"

       Antes de que llegara a la último estrofa de la canción, escuché el
crujido de una puerta abriéndose.

       ¡SSSSSSSSSÍ! Ella no la voló con su vara mágica! ¡Gracias, gracias,
GRACIAS!

       Capitán Kawaii sonrió malévolamente, y apuntó su vara mágica directo
en medio de mis ojos. "Le hiciste algo muuuuuuy malo a Pinku-chan", ella
reprendió. "Eso no fue muy amable".

       Sonreí de vuelta mientras prendí los fósforos.

       "Recibe la luz deliciosa en tu corazón, ¡PEQUEÑO MONSTRUO!" sugerí,
mientras soltaba el puñado de llama hacia el arroyo de queroseno.

       Nosotros saltamos fuera de la ventana, y, desgraciadamente,
fragmentos del edificio decidieron seguirnos. Yo supongo yo debí preveer
eso, medité mientras un pedazo de lo que solía ser una pared se estrelló en
mi.

       Afortunadamente, parecía que todas esas películas de acción no me
habían mentido, pues todavía estaba vivo. Aunque, con más dolor del que
creía posible en vida, pero vivo. Gimiendo, me sacudí escombros encendidos
de encima mío y me levanté. Lo que vi, sin embargo, no ayudó mi humor.

       Capitán Kawaii estaba de pié a unos pasos de mí y, a pesar de unas
manchas chamuscadas en su fuku, no parecía que pasara de eso. También estaba
poniendo el brazo de Itami en posiciones que nunca habían pensado que
pudiese estar. Ella rió tontamente, mientras las articulaciones emitían
crujidos nada placenteros, seguidos por un gimoteo pequeño. WHOA!, él
realmente debía de estar sufriendo para hacer eso. Después de un sonoro
"CRACK!" ella dejó caer el brazo que cayó inerte en un ángulo bastante
singular. Entonces, comenzó con el otro.

       "Ustedes son esos 'Cazadores de niñas Mágicas' de los que he oído
hablar ¿Cierto?" ella preguntó alegremente, mientras sometía a mi compañero
a través de completamente nuevos niveles de agonía. "Usted son mucho más
divertidos que los Mashyites. ¡Y tengo muchos juegos que podemos jugar!"

       Fue entonces que comprendí que de veras, de veras, de veras, ODIABA
mi trabajo.




                       ********************


       ¡GASP! ¡Qué pasará con nuestro par adorable de asesinos de niñas?!
¡Ojala lo supiera! Pensé que debo mencionar a cualquiera suficientemente
sádico para continuar esta pequeña historia feliz, que sólo porque yo la
escribí en la primera persona, no significa que ustedes tengan que. ¡Heck,
incluso pueden escribirla en perspectiva de diferentes personas si quieren!
Efectivamente, lucirá todo piñata, pero eso es inevitable en este tipo de
trabajos ¿no es así? Bien, es todo por ahora. ¡Di buenas noches Chippy!

Chippy: Vete al diablo Aaron!

Eh... cerca. Este concepto de historia y todos los caracteres y materiales
son propiedad de Aaron Shattuck, quien debería estar MUY avergonzado de
haberlos creado, pero no lo está. Es todo!


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